Prevención de la obesidad infantil: Cómo concienciar a los padres

Laura Jorge

Dietista nutricionista nºcolegiada CV00385

@ljnutricion

La obesidad infantil es uno de los principales problemas de salud pública del siglo XXI.

Los niños con obesidad y con sobrepeso tienden a seguir así en la edad adulta y tienen más probabilidades de padecer a edades más tempranas enfermedades no transmisibles como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.

El riesgo de la mayoría de las enfermedades no transmisibles resultantes de la obesidad depende en parte de la edad de inicio y de la duración de la obesidad. La obesidad en la infancia y la adolescencia tienen consecuencias para la salud tanto a corto como a largo plazo.

Muchos niños crecen en un entorno obesogénico que favorece el aumento de peso y la obesidad. El tipo de alimentos, así como el descenso de actividad física, ocasionado en parte por el incremento del tiempo dedicado a actividades de recreo sedentarias y que suponen estar delante de una pantalla forman parte de este ambiente obesogénico. Por otro lado, tener presente que las respuestas conductuales y biológicas de un niño ante un entorno obesogénico pueden estar determinadas por procesos anteriores a su nacimiento, lo que empuja a un número cada vez mayor de niños hacia la obesidad si siguen una dieta malsana y realizan poca actividad física.

El sobrepeso, la obesidad y las enfermedades ligadas son en gran medida prevenibles. Por ello, es importante trabajar en la prevención de la obesidad y el sobrepeso infantil.

¿Qué podemos hacer para prevenir?

En mi opinión es importante trabajar en:

  • Promover el consumo de alimentos saludables.
  • Promover la actividad física.
  • Educación nutricional.
  • Predicar con el ejemplo, y trabajar en equipo tanto en la escuela como en casa.

Opino que los anteriores puntos mencionados son esenciales en la lucha contra la epidemia de obesidad infantil. Los padres pueden influir en el comportamiento de sus hijos poniendo a su disposición alimentos saludables. Así como también, animando para que realicen actividad física.

Es muy importante que los padres tengan un estilo de vida saludable y lo fomenten, puesto que los niños imitan a los padres y su comportamiento suele modelarse a través de la observación y la adaptación.

Algunos consejos para llevarlo a la práctica:

  • Fomentar la ingesta de frutas y verduras. Para ello es importante que las frutas y verduras estén siempre presentes y al alcance.
  • Evitar la ingesta de bebidas azucaradas. Fomentar la ingesta de agua.
  • Realizar las comidas en familia, en un ambiente relajado. Que los adultos den buen ejemplo.
  • Reducir la exposición a los ultraprocesados. Algunos ejemplos: evitar llevarlos al supermercado o en el caso de que nos acompañen a hacer la compra al supermercado, evitar algunos pasillos. Limitar el tiempo dedicado a la televisión.
  • Proporcionar información y aptitudes para que sepan elegir las opciones más saludables. En el caso de que los adultos no dispongan de esa información, acudir a un Dietista-Nutricionista.
  • Cocinar con los niños. Cuando los implicamos en la cocina, se animan a probar más cosas.
  • Reducir el tiempo de inactividad (tiempo delante de la televisión, ordenador, etc.)
  • Integrar la actividad física en las rutinas familiares.
  • Promover el hábito del desplazamiento a pie o en bicicleta (en condiciones de seguridad).

Para seguir con la práctica, y de una manera general, quiero daros unos consejos para elaborar un plato saludable. Os aconsejo guiaros por el llamado <plato de Harvard>. Está creado por expertos en nutrición de la Escuela de Salud Pública de Harvard y es una guía simple para saber cómo debería ser un plato equilibrado.

Es una representación que podéis utilizar como base y luego jugar con los porcentajes en función de vuestras necesidades y actividad diaria.

Según el <plato de Harvard> el 50% del plato tiene que ser verdura, el 25% proteína saludable y el 25% granos integrales.

Respecto a las verduras os recomiendo que sea siempre mejor de temporada. Alternar la verdura cruda y la cocinada (asada, al vapor, al wok…) es lo ideal. Las patatas y frutas no cuentan como verdura. Por lo que a las proteínas respecta, podéis ir variándolas: legumbres, pescado, carnes magras, tofu, huevo…Evitar beicon, fiambres y otras carnes procesadas. Y respecto a los hidratos de carbono que sean integrales: pasta de granos integrales, arroz integral, pan integral, etc. Además, aunque no aparezcan reflejadas dentro del <>, están las grasas, que os aconsejo que las incluyáis en forma de aceite de oliva virgen extra, aceitunas, semillas o aguacate.

El postre, es opcional y os recomiendo que sea fruta de temporada, algún lácteo natural o por ejemplo algún helado casero creado con lácteo y fruta. Y para beber, lo ideal es el agua.

Espero que estos consejos os ayuden con vuestra alimentación y la de vuestros pequeños.